DIOS A TRAVÉS DE ZOOM

Foto: Pexels

Dios mantiene su relación con sus hijos a distancia. A raíz de la pandemia de coronavirus las diferentes instituciones religiosas han tenido que modificar sus prácticas eliminando la congregación presencial en los distintos templos o casas de Dios; las nuevas tecnologías han permitido que la palabra de Dios llegue a todos aquellos que estén dispuestos a recibirla siempre y cuando cuenten con un dispositivo capaz de conectarse a Internet.


El alcance de Dios no se ha reducido pese a la pandemia, con el auge de herramientas como las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram) y aplicaciones como Zoom, Google Meet y Skype, los seguidores de las distintas religiones se han podido mantener en contacto con la presencia de su Dios, aunque sea de forma remota.

Los líderes religiosos han encontrado en las pantallas un canal para esparcir el mensaje de Dios, esto ha traído paz a sus feligreses quienes ansiosos esperan el día en que puedan volver a pisar su amado templo.

“Tuve que aprender a usar eso que le dicen “Sum” [Zoom], mis hijos me lo descargaron en la computadora y me lo ponen cada vez que hay servicio o reunión de líderes”, comenta la señora Yolanda, quien presume tener 2 grupos de oración a su cargo.

Las dos plataformas más famosas en la actualidad. Foto: Getty Images.

Zoom ha sido la plataforma predilecta para que las instituciones religiosas continúen con sus reuniones y sus grupos de estudio. Los adultos mayores han sido los más afectados por el virus, su fe no ha sido la excepción; al estar menos en contacto con la tecnología y las nuevas herramientas ellos son los que se han quedado sin su palabra de aliento, sin la interacción humana que tanta paz les proveía.

Los líderes de las casas de Dios han sabido acoplarse, sin embargo, también ellos son victimas de la desesperación que provoca el encierro; en Estados Unidos, el país con más casos de contagio y muertes por COVID-19 en el mundo, los padres y pastores han sabido aguantar a través de Zoom, sin embargo, este aspecto no ha sido la excepción al momento de retratar la descomposición social que vive la sociedad norteamericana.

Durante reuniones religiosas a través de Zoom, la iglesia luterana de Saint Paulus en San Francisco fue víctima de un ciberataque que duró más de 40 minutos. Los asistentes a una clase online de estudio de la Biblia no pudieron cerrar o minimizar la pantalla que mostraba pornografía infantil.

Al respecto, la institución religiosa presentó una demanda colectiva el 13 de mayo pasado en contra el servicio de videoconferencias Zoom, aquí más detalles del caso.

Sin duda el coronavirus trajo consigo la evolución en las relaciones personales, la interacción humana se ha redefinido para dar pie a las pantallas y la sana distancia.

La nueva normalidad estará plagada de videollamadas, videoconferencias, homeoffice, carencia de cariño físico y de medidas que sin duda nos alejarán físicamente, pero que, espero, que nos unan como humanidad, generando conciencia.

El Vaticano sufre los estragos económicos de la falta de presencia humana en las misas.

Las finanzas de Dios

La pademia de COVID-19 no sólo afectó a las economías mundiales, también adelgazó los bolsillos de Dios. El virus no permite que la iglesia cuente con su ingreso económico a través de las limosnas y los honorarios cobrados al celebrar una ceremonia religiosa como una boda, unos XV años, una graduación o un bautizo; las arcas de las casas de Dios se mantienen vacías en lo que el virus nos mantiene en casa.

La crisis económica que traerá consigo la pandemia traerá consigo altos niveles de pobreza y un incremento en el desempleo. El propio presidente de México, Andrés Manuel López Obrador aseguró que se perderán más de un millón de empleos.

La pregunta es: luego de la debacle económica originada por el COVID-19 ¿los feligreses podrán seguir costeando la gracia del Señor?, acaso el diezmo podrá ser pagado en su totalidad o ni siquiera podrá formar parte de los ingresos de Dios.

El siguiente vídeo explica como la economía del Vaticano, una de las instituciones religiosas más poderosas, se encuentra en una crisis económica:

Publicado por Eduardo Hernández Pluma

Eduardo Hernández Pluma nació el 10 de septiembre de 1998 en el entonces Distrito Federal, actualmente estudia Comunicación y Periodismo en la Facultad de Estudios Superiores Aragón. Trabaja como colaborador en la revista Forbes México y Forbes Centroamérica. “Por cada palabra escrita debe haber 100 leídas”, esa es una de las principales enseñanzas que lo han llevado a enamorarse de las palabras y a entender que de las palabras no se gana, se vive.

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