Nuestra realidad ha cambiado radicalmente, el nuevo virus SARS-CoV-2 parece ser una afrenta de Dios hacia sus hijos, quienes pasaron décadas perfeccionando hábitos de consumo que traerían consigo destrucción y miseria; ¿acaso estamos siendo castigados por Dios?
Dios es amor, pero también es dueño de la ira y la venganza. A pesar de tener miles de caras, ninguna de ellas mira con buenos ojos a la humanidad actualmente. La pandemia originada por el nuevo virus SARS-CoV-2, el cual causa la enfermedad llamada COVID-19, nos ha hecho pensar en los escenarios más apocalípticos.
Las personas han tenido que encerrarse frente a la pandemia que se vive, algo similar a lo que, según las escrituras judeocristianas, pasó en Egipto cuando Moisés trataba de liberar a su pueblo.
La humanidad se ha esmerado en hacer enojar a Dios; acostumbrados a destruir, acaparar, codiciar, consumir, y devastar, los humanos han creado el ambiente propicio no sólo para una crisis de salud mundial, también para una catástrofe económica, social y ambiental.

Mientras los países más pobres se encuentran a la merced del virus, los países ricos no logran encontrar una vacuna capaz de curar el COVID-19; “los esfuerzos del hombre y su ciencia no bastan, el conocimiento de nosotros es limitado, el de Dios es infinito”, comenta la señora Isabel, fiel creyente católica.
“Sólo en Dios está la cura, sólo él puede hacer que la enfermedad desaparezca”, comenta la señora Lourdes, quien confiesa que antes no creía en las vacunas y ahora reza para que encuentren una.
Señales del apocalipsis
Según la biblia, habrá señales que dictaminarán el final de los tiempos, entre ellas las plagas y las pandemias, así como rumores de guerra.
La actual realidad pareciera tenernos inmersos en una distopía; desastres naturales, enfermedades y conflictos marcan la vida de millones de personas, dejando muertos y pobres a su paso.
“Sólo en Dios está la cura, sólo él puede hacer que la enfermedad desaparezca”.
Señora Lourdes
El avispón presagia el final
Un ejemplo claro de las señales del final es la llegada a Estados Unidos un avispón asiático gigante, el cual tiene una longitud aproximada de 3.5 a 5 centímetros. De acuerdo con diversos estudios, su actividad primordial es exterminar colmenas completas de abejas.
El avispón no sólo es letal para las abejas, el acabar con colmenas podría causar una catástrofe medioambiental debido a que las abejas forman parte fundamental de la polinización y de los sistemas agrícolas, además, la picadura en conjunto de los avispones puede ser letal para el ser humano.

Una plaga bíblica
En la biblia se habla de las plagas de langostas que acababan con los cultivos dejando hambre y miseria en su camino, ahora la historia parece repetirse; Las Naciones Unidas han alertado sobre la mortal plaga de langostas que ataca el este de África.
Aproximadamente 20 millones de personas en Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán del Sur, Uganda y Tanzania han sido afectados por los insectos, además, han detectado su presencia en Yemen e Irán.
La langosta del desierto se considera la plaga migratoria más destructiva del mundo y un enjambre único: un kilómetro cuadrado contiene hasta 80 millones de langostas. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que el número de langostas podría aumentar 20 veces durante la próxima temporada de lluvias.

Un desastre meteorológico
El clima se ha vuelto imposible de pronosticar, en tiempos de COVID-19 también se han presentado acontecimientos meteorológicos extraños, desde la caída de nieve en plena primavera en el territorio estadounidense, hasta la formación de tornados en suelo mexicano, en donde antes era casi imposible su aparición, algunos de los desastres naturales y plagas que se viven durante el 2020 pueden ser consultadas a profundidad en este artículo.
Los cuatro jinetes

Tal y como lo dice la biblia, los cuatro jinetes del apocalipsis se harán presentes cuando el fin de la humanidad sea inminente; ¿será ello una metáfora que alude a la pandemia, la paga, los desastres naturales y las guerras?
Una última interrogante queda en el aire, ¿estamos siendo testigos del principio del fin?, será acaso que Dios ha decidido que es momento de ponerse a cuentas con él y cómo dice el versículo del libro de Apocalipsis 14:7:
“Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio. Así que adoren al que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales”.
Apocalipsis 14:7
Este vídeo explica como la realidad que conocemos jamás volverá a se la misma: